Tantas veces me asusto de las cosas que no se ven
que no me doy por enterado cuando se marchita un girasol,
si está ahí,
amarillo y evidente,
tan radiante con ese triste y pálido amarillo que casi se confunde con un recuerdo,
una imagen pasajera de lo que entregaría si su luz habitual…
y yo no lo veo,
no lo puedo,
a veces me quedo ciego.
Solo espero que si mañana sale el sol no te vea partir como aquella flor que solo muere cuando se le arranca de raíz,
lo siento,
no es que desagradezca,
es que a veces soy tan torpe que no sé agradecer tu presencia …
lo siento como nunca te imaginas…
por mi y por todo.
Es tan difícil fracasar sabiendo que se intentó por lo menos una vez más de lo que se esperaba…
Lo sé, no es lo habitual pero comprendes algo, lo siento de verdad.
Si lo siento pequeña flor…
aún no amanece y ya te marchitas por tanto sol…
sí…
no lo sabes pequeña flor,
pero yo quite toda la maleza
y ¿sabes?,
me hice un té de hierbas con lo malo para saber a que sabe la mierda…
Sí, lo se pequeña flor,
tal vez esta sea la noche en la que mis manos marchitaron un poco tu dulce color…
me duele en lo profundo pequeña flor,
tan solo espero que mis ojos no se nublen con las gotas que tienen un amargo sabor;
sabor a sal,
porque por vos pequeña flor es que ruego
para que mis manos desnudas no arranquen a pedazos la sonrisa que dibujas en suelo cada vez que lo piso sin mirar.
Sí pequeña flor, soy un tonto,
soy ingenuo,
soy un pobre soñador frustrado
que no soporta cerrar los ojos con gotitas de cristal dentro,
soy un hombre y tengo miedo,
soy mas viejo y se que hasta la flor mas grande ve caer sus pétalos
Sí pequeña flor,
tengo miedo, mucho miedo…
es el tiempo de sentirlo,
pronto recogeras tu cosecha
y yo, tan necio como siempre seré el recuerdo
de lo que siempre quise ser al lado de la flor mas hermosa que marzo tuviera para dar.





