Ahora que cierto delirio provocado por tu presencia se posa en mis sentidos tengo algo que decirte…
Ahora que provocas los más bellos sentires que mis huesos soportarían solo por momentos debo decir algo…
Ahora que tu sonrisa es tan persistente y tan clara debo aclarar algo…
Ahora que tu nombre perfora mi mente sin tregua debo anunciarte lo que siempre te digo…
Vos mi delirio ufanarte, afloras a mis sentidos el aroma de tu imperdible presencia.
Vos que solo con tu esencia embargas las palabras que un ebrio resentido tuviera para dar.
Vos que cuando callas taladras en lo profundo de mi alma.
Vos que cuando hablas ablandas los cimientos de mi obstinación.
Por vos mujer a quien me adoso tan silente como pueda…
es a vos pequeña y blanca humareda de brillante sonrisa,
a vos es a quien vengo a decirte que lo más visceral y rojo que tengo es completamente de tu pertenencia,
aunque las noches no lleguen viendo auroras,
¡a vos! es a quien quiero con el aliento que me trae recuerdos de placidez imperdible, impasible y desesperante alegría de historia grata y colmante de alegría…
a vos mi princesa con la más reconocible tiara de cristal es a quién escribo versos que no temen ser del gusto ajeno,
a vos mía tan mía como creo,
a vos mi arco de rayos multicolor entrego la embriaguez que me paraliza esta noche,
sabiendo que los recuerdos de esta gloria nocturna serán de tu total aprobación.
Hoy y siempre,
a vos te entrego sin más ni menos mi corazón que no es chanele ni perfume de buena firma,
esto,
que tiene nombre,
es el tuyo mujer y se llama alma y centro.
Por mí, mujer,
por esta noche de bohemia y este deseo de vida perpetua…
¡Jura!





